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Wednesday, August 31, 2011

Mi topten de comida en el DF (Restaurantes Pequeños y Comida Callejera)

Soy una persona de antojos. Siempre estoy dispuesto a probar nuevos sabores y texturas cuando se refiere a comida. Pero más que un sibarita soy un aventurero. De lugar en lugar poco a poco he ido decantando una lista de lugares en donde se puede comer bien, rico y barato. Odiaría morir un día por una intoxicación de tacos afuera de una estación de metro sin haber dado al mundo este conocimiento que de seguro le servirá a alguien que comparta mi afición por la grasa y el antojito placero.

1.- Kolobok es un restaurante ruso que está en Santa María la Ribera, lo descubrí porque yo vivía antes por ahí. Es atendido por una familia exiliada de la ex unión sovietica y la matrona te regaña si dejas comida en el plato. Es un restaurante muy pequeño por lo que a lo mejor tienes que esperar un rato para conseguir mesa pero vale la pena. Los sabores son fuertes y novedosos. Mi recomendación es la sopa de hongos que es tan casera que tu abuela se moriría de coraje. Lo mejor de ahí son las empanadas, pero a mí lo que más me gusta es la ensalada Mimóza, capas de atún, huevo, cebolla, papa, zanahoria, perejil y mayonesa. Es una delicia. La dirección es Salvador Díaz Mirón, # 87. En una esquina del parque del kiosko morisco.

2.- El Parnita, este es un restaurante con un concepto innovador, resulta que Paulino el dueño y a quien le gusta viajar por todo México, tuvo a bien concentrar en un solo lugar los antojitos que en sus viajes le parecieron los mejores. ¿El resultado? Una carta pequeña pero cada platillo es excelente, a tal punto que un día le dije a mi esposa: Es la primera vez que se me antoja darle un beso en la boca a un taco. Todo es rico pero lo mejor son las tortas ahogadas de pierna y un platillo que deberían hacerle un monumento: El taco carmelita. No puedes dejar de comerlo, está hecho de camarón capeado con un toque de mayonesa y una salsa especial que es picosísima pero bien rica. Ese agape es un verdadero orgasmo culinario. El lugar se encuentra en Av. Yucatán, # 84 en la colonia Roma.

3.- Falafel, este es un puesto callejero en La Condesa pero es tan limpio como el mejor restaurant árabe de la ciudad. Es atendido por un argelino que se llama Said Haseni. Venden Shawarmas y Falafel. El shawarma es de carne de cordero servido en un pan de pita, el sazón del cordero es increible; el falafel también lleva bolitas de cordero pero fritas y relleno de un montón de vegetales frescos que en el pan combinan perfectamente sus sabores. Si vas en pareja recomiendo pedir uno de cada uno y compartirlo. Como tanto ahí que mi esposa dice que ya empieza a hartarse. Yo podría comerlo diaro de tan rico. Se le combina con una salsa especial que está hecha a base de especias. Este oasís de comida está localizado en Nuevo León esquina con Mexicali. Sólo abre de noche de miércoles a sábado a partir de las 8 y hasta las 3 de la mañana.

4.- La barbacoa de La Narvarte, una mañana en la que amaneces crudo, se te antoja un buen consomé y unos taqueshis de barbacoa. El mejor lugar que conozco se encuentra en la esquina de las calles Romero de Terreros y Cumbres de Maltrata, en la Colonia Narvarte. Afuera de una iglesia para mejor referencia. Probablemente la influencia del señor le da a esta barbacoa el sabor perfecto.

5.- El Che, para tacos de bistec, suadero y demás recomiendo ampliamente El Che. Una vulcanizadora por las mañanas que por la noche de los sábados se transforma en taquería. Es probable que el sabor lo brinde la grasa de auto con la que cocinan, pero son ricos como ellos solos. Están en Cecilio Robelo en la Jardín Balbuena.

6.- Las tortas de Chilaquil. Únicas, deliciosas, sabrosas, llenadoras. Un invento que se antoja imposible, sin embargo estas tortas son la onda. Están en la Condesa, en la esquina de Alfonso Reyes y Tamaulipas. Las vas a encontrar entre semana por las mañanas y hasta la hora de la comida. Hay chilaquiles rojos y verdes y además le puedes poner pollo desmenuzado o pechuga empanizada. Una combinación 100% ganadora. El sabor de los chilaquiles es muy bueno y eso en torta, uff.

7.- Humberto´s, en la colonia Del Valle, muy cerca de Félix Cuevas, se encuentra uno de los mejores lugares para comer gastronomía yucateca. Te pasan rápido, te sirven de volada y te piden que apenas terminaste te levantes y te vayas para que otros comensales puedan saborear las decenas de platillos que ahí se sirven. Mi intención siempre ha sido probar la mayor parte de su menú pero siempre termino pidiendo las mismas especialidades de las cuales no puedo dejar de estar enamorado. Mi preferida: tacos de tuetano y el lechón, la cochinita merece un punto aparte y no deje de probar la sopa de lima. En general todo está muy bueno. Están ubicados en Patricio Sanz 1440.

8.- Iskcon: En el centro de la colonia San Miguel Chapultepec uno esperaría encontrarse un restaurante pero no uno tan peculiar. Es un centro Hare Krishna que tiene su propio restaurante. Yo siempre he odiado la comida vegetariana pero ahí aprendí a amarla. Tienen una especie de restaurante de comida corrida pero toda vegetariana. La diferencia es que toda está preparada al estilo oriental y con muy buen sabor. De hecho, descubres sabores diferentes pero agradables al paladar. El menú siempre cambia pero siempre saldrás contento con cada experiencia. Además es bastante barato y las porciones son muy llenadoras.Se encuentran en Tiburcio Montiel # 45.

9.- Los Cocoteros: todos somos felices frente a una buena comida corrida, pues bien en Los Cocoteros te encontrarás el mejor sazón en cuestión de comida para oficinistas hambrientos. Sus carnes asadas son las mejores pero sus milanesas no tienen comparación. Encontrarás ahí el clásico consomé de pollo, tortitas en salsa y una gran variedad de platillos que has comido desde siempre. En general ahí lo que vale la pena es el sazón, que no es casero sino más bien un extraño mix entre restaurante y la casa de tu tía Ximenita. Están ubicados en Concepción Beistegui, # 619.

10.- Las milanesas de Sol y Zarco. Si eres valiente y te gustan los retos, te invito a que vayas de safari a la colonia Guerrero, ahí podrás encontrar un local que hace unas milanesas gigantes. Deja la idea de las cantinas de la oreja de elefante, esto es una verdadera oreja de mamuth. Las milanesas las hacen en un cazo que tiene un aceite añejo y probablemente nada halagador para tus arterias, pero bueno, el sabor vale el riesgo. Te las van acompañar con un kilo de papas fritas. Te recomiendo, sin albur, que despues de comer te chupes un limón para cortar la grasa de tu estómago. Recomiendo que no comas ahí más de dos veces al año. El sabor es muy bueno pero tu corazón no lo resistirá, aunque la verdad son riquísimas. Con una tienes para no comer una semana.

Este es sólo una lista muy pequeña de mis recomendaciones. Espero poder ampliarla muy pronto. Por lo pronto, te invito a que vayas y me comentes que te parecieron estos lugares, estoy seguro que si eres tan tragón como yo los vas a amar. Buen provecho.




Tuesday, August 23, 2011

Anécdotas de Jorge Luis Borges

-Un joven poeta se acerca a Borges en la calle. Deja en manos del escritor su primer libro.Borges agradece y le pregunta cuál es el título. "Con la patria adentro", responde el joven. -"Pero qué incomodidad, amigo, qué incomodidad".

-El escritor argentino Héctor Bianciotti recuerda una de las tantas salidas elegantes de Borges, cuando le incomodaban los halagos de la gente: Ocurre en París, en un estudio de televisión.

"¿Usted se da cuenta de que es uno de los grandes escritores del siglo?", lo interrogan.

"Es que este", evalúa Borges, "ha sido un siglo muy mediocre".

-Una mañana de octubre de 1967, Borges está al frente de su clase de literatura inglesa. Un estudiante entra y lo interrumpe para anunciar la muerte del Che Guevara y la inmediata suspensión de las clases para rendirle un homenaje . Borges contesta que el homenaje seguramente puede esperar. Clima tenso. El estudiante insiste: "Tiene que ser ahora y usted se va". Borges no se resigna y grita: "No me voy nada. Y si usted es tan guapo, venga a sacarme del escritorio". El estudiante amenaza con cortar la luz. "He tomado la precaución", retruca Borges, "de ser ciego esperando este momento".


-A principios de la década de los setenta, el escritor y psicoanalista Germán García invita a la Argentina a Daniel Sibony, matemático y psicoanalista francés. Sibony quiere conocer a Borges.

Al encontrarse, el francés le pregunta en qué idioma desea hablar.

"Hablemos en francés", propone Borges, y justifica: "Dicen que la lengua francesa es tan perfecta que no necesita escritores. A la inversa, dicen que el castellano es una lengua que se
desespera de su propia debilidad y necesita producir cada tanto un Góngora, un Quevedo, un Cervantes".

-Una revista de actualidad reúne a Borges con el director técnico César Luis Menotti. "Qué raro, ¿no? Un hombre inteligente y se empeña en hablar de fútbol todo el tiempo", comenta Borges más tarde.


-El 10 de marzo de 1978, en la Feria del Libro, Borges se cruza con un
escritor al que quiere y respeta: Manuel Mujica Lainez. Se abrazan e inician una conversación que es interrumpida una y otra vez por los cazadores compulsivos de firmas. "A veces", se queja Borges, "pienso que cuando me muera mis libros más cotizados serán aquellos que no lleven mi autógrafo."

-En 1975, a los 99 años, muere Leonor Acevedo de Borges, madre del escritor. En el velorio, una mujer da el pésame a Borges y comenta: "Peeero... pobre Leonorcita, morirse tan poquito antes de cumplir los 100 años. Si
hubiera esperado un poquito más...". Borges le dice: "Veo, señora, que es usted devota del sistema decimal".

-Borges firma ejemplares en una librería del Centro. Un joven se acerca con Ficciones y le dice: "Maestro, usted es inmortal". Borges le contesta: "Vamos, hombre. No hay por qué ser tan pesimista".

-Roma, 1981. Conferencia de prensa en un hotel de la Via Veneto. Además
de periodistas, están presentes Bernardo Bertolucci y Franco María Ricci. Borges, inspirado, destila ingenio. Llega la última pregunta. "¿A qué atribuye que todavía no le hayan otorgado el Premio Nobel de Literatura?"

"A la sabiduría sueca".

-En una entrevista, en Roma, un periodista trataba de poner en aprietos a Jorge Luis Borges. Como no lo lograba, finalmente probó con algo que le pareció más provocativo: "¿En su país todavía hay caníbales?"

"Ya no - contestó aquél -, nos los comimos a todos."

Pero el anecdotario borgeano - el más rico y variado de cuantas personalidades uno recuerde - está también hecho de observaciones, ocurrencias y comentarios de singular agudeza. En ese temperamento, el escritor no rehuía incluso el tener que vérselas con temas difíciles: en plena Guerra de las Malvinas, opinó que "la Argentina e Inglaterra parecen dos pelados peleándose por un peine" y que "las islas habría que regalárselas a Bolivia para que
tenga salida al mar".

-Propuesta. Cuenta Héctor Yanover que durante una reunión de la SADE sobre la situación de la literatura argentina, Córdoba Iturburu, que la presidía, inquirió a los gritos: "¿Y qué vamos a hacer por nuestros jóvenes poetas?" Desde el fondo llegó otro grito, éste de Borges: "¡Disuadirlos!"


-En la pausa de un acto cultural, el novelista Oscar Hermes Villordo acompañó a Borges al baño, situado en un primer piso al que se llegaba por una empinada escalera de madera. Cuando volvían, Villordo notó que Borges descendía los escalones demasiado rápido y, temiendo lo peor, le preguntó:"¿No deberíamos ir más despacio?" "Pero no soy yo - aclaró Borges -, es Newton."

-Borges charla con Antonio Carrizo, en un bar. Por la radio
del local se anuncia un tango con letra de León Benarós, amigo de Borges. El locutor propone escucharlo y el escritor acepta.

Cuando el tango termina, Carrizo le pregunta qué le pareció. Borges mueve la cabeza y dictamina, muy preocupado: "Esto le pasa a Benarós por juntarse con peronistas".



-El poeta Eduardo González Lanuza, uno de los introductores del ultraísmo en la Argentina y gran amigo de Borges, descubre a éste en Florida y Corrientes, solo, con su bastón, esperando para poder cruzar. Lo toca y le
dice: "Borges, soy González Lanuza".

El vuelve la cabeza y, después de unos segundos, contesta: "Es probable".

-En Maipú y Tucumán, un grupo de adictos a Isabel Perón descubre a Borges y lo sigue unos metros, insultándolo. Al ingresar en su casa, un periodista le pregunta cómo se siente. "Medio desorientado - manifiesta -. Se me acercó una mujer vociferando:

¡Inculto!
¡Ignorante

Anécdotas de Escritores

Lewis Carroll se encontraba una vez en vagón de tren con una señora y su hijita, que venía leyendo "Alicia en el país de las maravillas". Cuando la niña cerró el libro, él se puso a hablar con ella acerca de la historia; también se unió la madre a la conversación. Sin saber que su interlocutor era el autor de la obra, la mujer comentó: "¿No es triste lo del pobre Sr. Carroll? Se volvió loco, sabe...". "¿De veras? -preguntó el autor- nunca había escuchado eso". "Oh, yo le aseguro que es cierto, me lo contó alguien de quien no se puede dudar". Antes de separarse de ella, Carroll obtuvo permiso para enviarle un regalo a la niña, quien pocos días después recibió un ejemplar de "A través del espejo" con la dedicatoria: "Del autor, como recuerdo de un viaje agradable".

Cuenta González Ruano en su libro "Baudelaire" que éste, tan solitario en su lujuria, es para muchos sospechoso de virginidad. Algunos amigos reciben la confidencia desconcertante de mujeres que han conocido íntimamente a Baudelaire, que el poeta "no las usa". A más de un indiscreto que le pregunta el motivo, él responde con frases como ésta:
"¡Ah, son muy aburridas, la de anoche tenía los senos donde la de antenoche: en el pecho, ¡Qué falta de imaginación!".
El editor Robert Giroux le preguntó en una ocasión a T. S. Eliot si estaba de acuerdo con el famoso dicho de que la mayoría de los editores son escritores fracasados. Eliot se quedó un rato pensativo, para finalmente contestar: “Sí, supongo que algunos editores son escritores fracasados, pero es que también lo son casi todos los escritores”.

El hijo del escritor Nathaniel Hawthorne, Julian, era escritor al igual que su padre, y la gente los confundía con frecuencia. Una vez una señora se le acercó a Julian exclamando lo mucho que le había gustado La letra escarlata. Julian se encogió modestamente de hombros y le contestó a su admiradora: “Ah, ese libro. Salió al mercado cuando yo tenía tan sólo cuatro años”.

Tras una agradable velada en la que había disfrutado de una suculenta cena, el poeta Robert Frost salió al balcón junto con otros invitados para ver ponerse el sol. Una joven exclamó: ¡Oh, Sr. Frost! ¿No es una puesta de sol espectacular?. Frost respondió: “Lo siento, nunca hablo de trabajo después de cenar”.

Un periódico al que el escritor Rudyard Kipling, conocido autor de El libro de la selva, estaba suscrito, publicó por error su epitafio. Inmediatamente Kipling le escribió a uno de los editores, pidiéndole que, ya que estaba muerto, que no se olvidaran de borrarlo de la lista de suscriptores.

En el diario del abogado John Manningham, hay una entrada de 1602 en la que hace referencia a una famosa anécdota respecto al célebre dramaturgo William Shakespeare y uno de sus actores habituales, Richard Burbage. Aunque Burbage no era un hombre especialmente guapo, su carisma encima del escenario lo convirtieron en un hombre que disfrutaba de un gran éxito con las mujeres. Una dama del público le hizo llegar un mensaje invitándolo a visitarla esa misma noche, diciéndole que se anunciara como Ricardo Tercero (en esos momentos Burbage interpretaba a Ricardo III en la obra honónima de Shakespeare). Shakespeare oyó el mensaje, y se presentó en el domicilio de la dama antes de que llegara Burbage. Cuando llegó Burbage, Shakespeare ya estaba con la dama y, enterado de la llegada del actor, le envió a la criada con un mensaje: William (Guillermo) el Conquistador fue antes que Ricardo III.

El poeta irlandés William Butler Yeats era un hombre, cuanto menos, peculiar. Aparte de su trato con numerosas sectas y su colaboración con los hermetistas de su época, siendo ya bastante mayor decidió hacerse un transplante de testículos, implantándose unos testículos de mono que, según él, aumentaban su potencia sexual. Los irlandeses lo llamaban su Viejo Hombre Glande”.

Aunque era más conocido como pintor, el artista inglés Dante Gabriel Rosetti también escribía poesía. Cuando falleció su mujer, Elizabeth Siddal, de una sobredosis de láudano, en 1862, al poco tiempo de dar a luz a un niño sin vida, Rosetti cayó en una gran depresión y enterró todos sus poemas con su mujer en el Cementerio de Highgate. Con el paso de los años se arrepintió de esta decisión y finalmente acabó desenterrando su cadáver para poder recuperarlos.

El puñetazo propinado supuestamente por Mario Vargas Llosa a Gabriel García Márquez hace más de 30 años en México protagoniza una de las anécdotas del libro firmado por Luis Fernández Zaurín bajo el título “De cuando Vargas Llosa noqueó a Gabo”. El supuesto puñetazo puso punto y final a una de las amistades más fructíferas de la historia de la literatura. La anécdota hace alusión al encuentro que tuvo lugar en 1976 en México entre los dos escritores del “boom” latinoamericano, cuando al final de la proyección de “La odisea de los Andes”, García Márquez se acercó al Llosa para saludarlo y recibió un puñetazo en el mentón que lo dejó tirado. “Vargas Llosa había abandonado a su familia para perseguir a una modelo norteamericana y Gabo, tratando de consolar a su mujer Patricia, le aconsejó pedir el divorcio y tomar acciones legales por ‘abandono del hogar’”, relata el texto.





Monday, August 22, 2011

El Factor Okapi

Soy un coleccionista irredento de unas figuritas de animales de la marca Schleich, exactas en sus proporciones, son una delicia para cualquier amante del mundo natural. Los mentados muñequitos adornan los libreros de mi casa y no me canso de enseñarlos a todo aquel que me visita. Recientemente una amiga al pasar por un pasillo de mi casa se detuvo frente a una de las figuras en específico y me preguntó: ¿Es éste un animal prehistórico? Se refería al Okapi, una especie de jirafa con el cuello corto que tiene los cuartos traseros rayados como una cebra. -No, - le dije -es uno de los grandes mamíferos que se han descubierto en tiempos relativamente recientes - A lo que respondió -Jamás había escuchado de él.

El Okapi fue usado como emblema de la desaparecida sociedad de criptozoología pues representaba a esos animales raros y grandes que todavía son susceptibles de ser descubiertos. Apenas en 1990 se cumplieron 100 años de su descubrimiento por parte del explorador belga Henry Morton Stanley quien en su momento se asombró de que los caballos no representaran ninguna sorpresa para los pigmeos, quienes le confesaron que no eran extraños a ese tipo de animales, nada más que el que ellos conocían estaba más bonito. Morton Stanley no paró hasta encontrar el animal del que hablaban. Equipado con un grupo de lugareños que habían estado exhibidos como fenómenos de circo en la Exposición Mundial de París, regresó al Congo para encontrar al extraño caballo. Al fin descubrió al furtivo animal en la intrincada panza de la selva.

Nuestro conocimiento del mundo animal está hecho de películas de Tarzán y de estampitas de albúm. En donde el León es el rey de la selva, por poner un ejemplo y pues es de conocimiento general que el león jamás ha puesto una pata ahí pues es un animal de sábana. Creo que por lo regular el punto de vista del mundo natural está plagado de equivocaciones y de puntos negros. Nadie ha sacado una caricatura de un Okapi, no es un animal que te enseñe una maestra de primaria. En general todos estamos, según, muy preocupados por el medio ambiente y por la extinción de los animales, pero en realidad somos ignorantes de la belleza que nos trata de mostrar la naturaleza. Desconocemos animales como el Okapi y si algún día se extinguiera, pues nadie lo extrañaría porque nadie se enteró que había un animal tan extraño viviendo en nuestro tiempo. Deberiamos ser menos histéricos y por un momento tratar de ser más contemplativos. Digo, a lo a mejor así no tendríamos que preguntar si un animal de nuestro tiempo es un animal prehistórico.